Los Sanfermines, más allá de los encierros: origen, evolución y tradición

¿Quién no ha escuchado alguna vez aquello de “Uno de enero, dos de febrero…”? Sí, prácticamente todos en nuestro país asociamos el 7 de julio con San Fermín, y San Fermín a su vez con Pamplona y uno de los festejos más polémicos de España.

Una festividad controvertida pero muy apreciada

La opinión pública sobre los Sanfermines siempre ha sido controvertida, dividiéndose entre sus grandes partidarios y las críticas éticas al maltrato animal. Tristemente, desde principios de siglo a esto se han sumado otro tipo de problemáticas: masificación, degradación del comportamiento, violencia machista, agresiones sexuales…

Sin embargo, la fiesta sigue gozando de un fuerte respaldo popular dentro de los pamploneses. En junio de 2025, el Ayuntamiento de Pamplona realizó el primer Estudio sobre la percepción de la ciudadanía en torno a los Sanfermines, que arroja datos muy interesantes: un 78 % de los encuestados declara ser bastante entusiasta de las fiestas.

Aquí se nos muestra la otra cara de la moneda: la realidad de las familias que salen con los niños vestidos de blanco con su pañuelito rojo al cuello; de quienes disfrutan de los desfiles de los gigantes y cabezudos; o de aquellos que no se pierden los conciertos incluidos en el programa de fiestas municipal. Nada que ver con las aglomeraciones y la decadencia del “turismo de borrachera” que muchas veces vemos en las redes como símbolo de los Sanfermines.

El programa de fiestas: mucho más que encierros

Hace algunos años, mientras caminábamos por las estrechas calles del centro de Pamplona en una espléndida tarde de finales de julio, mi hijo pequeño, que entonces tenía unos 10 años, me preguntó: “Pero mamá… ¿y si de repente nos sale un toro AHORA?”.

Me hizo gracia la ocurrencia, pero no me bastaron más de dos segundos para darme cuenta de que lo preguntaba en serio.

Por supuesto, soy consciente de que la lógica de un niño de 10 años no es el reflejo de la realidad cognitiva de un adulto promedio (o al menos, no en todos los casos, o eso queremos creer…). Pero por otro lado, ahí me di cuenta de las concepciones erróneas que existen con respecto a la realidad de la fiesta de los Sanfermines.

Obviamente, en Pamplona no hay toros corriendo libremente por las calles a su libre albedrío durante todo el año. Los Sanfermines se celebran cada año del 6 al 14 de julio, y los famosos encierros, donde los mozos corren por las calles delante de los toros, solo se celebran a una hora y en un lugar muy específicos, y sobre todo, vallados. A continuación vamos a repasar el esquema del programa general que se repite todos los años:

  • El 6 de julio al mediodía arrancan oficialmente los Sanfermines con el repique de campanas y el lanzamiento del Chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento. Miles de personas se congregan en la plaza mayor vestidas de blanco y con los icónicos pañuelos rojos extendidos en alto. Al grito de “¡Pamploneses, pamplonesas, viva San Fermín!”, todos se anudan el “pañuelico” al cuello.
  • El 7 de julio es el «día grande» o la fiesta mayor, pues es el día de San Fermín según el calendario católico. La talla del santo sale de la capilla de San Fermín, en la iglesia de San Lorenzo, en una solemne procesión por el casco antiguo, acompañada por miles de vecinos.
  • Del 7 al 14 de julio a las 8:00  de la mañana se realizan diariamente los tradicionales encierros de San Fermín. Durante el resto del día hay muchos otros eventos en el programa municipal, como los desfiles de los “gigantes y cabezudos” o la banda de música municipal que ameniza los festejos.
  • El 14 de julio concluyen los Sanfermines a la medianoche en la plaza Consistorial, frente al Ayuntamiento, con el emotivo canto de despedida del “Pobre de mí”. El alcalde o alcaldesa sale al balcón y pronuncia la frase «Ya falta menos para el glorioso San Fermín», invitando a todos a volver el año siguiente. En ese momento la multitud enciende velas y la plaza se llena de lucecitas en la oscuridad mientras se entona el «Pobre de mí»: «Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabado las fiestas de San Fermín». Al terminar la canción, el gesto simbólico final es quitarse el pañuelico rojo del cuello, señal de que las fiestas han terminado oficialmente.
Detalle del encierro, calle Estafeta ©Mónica Sarasa

Los encierros: de feria ganadera a icono mundial

Aunque el programa festivo de los Sanfermines tenga bastante más que ofrecer que los encierros, es lógico que la atención mediática y la polémica se centre en ellos.

El origen de este evento se remonta a varios siglos atrás. Los encierros surgieron por necesidad, ya que eran la forma más viable de llevar el ganado por las estrechas calles del centro histórico hasta la plaza donde se lidiaban los toros. Inicialmente se vallaban las bocacalles con tablones de madera y los pastores, con la ayuda de los cabestros (toros mansos), guiaban a los toros al amanecer, cuando no había nadie en las calles. La incorporación de los “mozos” que ayudaban a guiar el ganado surgió después.

El recorrido del encierro de San Fermín también ha ido variando a través de los siglos, según dónde estuviese la plaza. El recorrido actual es de 875 metros, sale de los corrales de Santo Domingo y atraviesa el corazón del casco antiguo de Pamplona hasta llegar a la actual plaza de toros, que data de 1922.

El trayecto es rápido: se realiza en un promedio de 2-3 minutos, y comienza a las 8 am, cada mañana entre el 7 y el 14 de julio. En cada encierro corren 6 toros bravos que luego se lidiarán en la plaza, junto con 6 toros mansos o cabestros que sirven de guía. Los 6 toros mansos no se sacrifican. Vuelven a los corrales para correr otra vez cada mañana junto con los nuevos toros de lidia.

Para correr delante de los toros no hace falta inscribirse en ningún sitio. Basta con ser mayor de 18 años y cumplir con las normas de seguridad (por ejemplo, no llevar chanclas ni cámaras de fotos, y por supuesto no estar alcoholizado ni recién llegado de la juerga de la noche anterior). Si eres de los que prefiere ver los toros desde la barrera, no te preocupes porque no hay peligro: el recorrido del encierro está cerrado con un doble vallado de seguridad. Otra opción es ver los encierros (o los desfiles de gigantes y cabezudos) desde la comodidad de un balcón. Sí, pueden alquilarse los balcones de Pamplona especialmente para esos eventos.

¿Qué tienen que ver San Fermín y los toros?

Por si te lo preguntas: no, San Fermín no murió corneado por un toro, como creen algunos extranjeros. La leyenda nos dice que fue el primer obispo de Pamplona y que murió martirizado y decapitado en el siglo III. En la Edad Media el mártir San Fermín se convirtió no en el santo patrón de Pamplona sino de toda Navarra, junto con San Francisco Javier.

El origen de los Sanfermines tal y como los conocemos hoy en día procede de la fusión de dos festividades diferentes. Por un lado, en Pamplona se celebraban ferias de ganado a principios de verano, y por otro una semana festiva a principios de octubre en honor a San Fermín.

Pero el clima otoñal en el norte de España solía traer lluvia y frío, lo cual literalmente “aguaba la fiesta” del santo patrón navarro. La ciudad de Pamplona solicitó al obispo cambiar la fiesta religiosa para que coincidiera con la feria taurina del verano. Así fue como en 1591 se eligió una fecha simbólica, el día 7 del mes 7, para celebrar la fiesta de San Fermín.

Tradicionalmente, en cualquier lugar de España en una buena festividad de las de “toda la vida” no podían faltar ni la procesión del santo, ni el desfile de gigantes y cabezudos ni la corrida de toros. Hoy en día los dos primeros eventos todavía forman parte del programa municipal en muchos pueblos españoles, aunque las corridas de toros están en declive extremo o incluso abolidas en bastantes comunidades autónomas.

Este no es el caso de Pamplona. A lo largo de los siglos, se ha mantenido intacto el binomio de fiesta mayor + espectáculo taurino. Por lo tanto, aunque la biografía de San Fermín no tenga nada que ver con la tauromaquia, los encierros y las corridas de toros sí se celebran en su honor.

San Fermín, presente en cada encierro

Además de dar nombre a la celebración, San Fermín sigue estando muy presente en el espectáculo de los encierros. La talla original del santo, conocida como “el Morenico” por el color ahumado de su rostro, se encuentra en su propia capilla en la Iglesia de San Lorenzo. Solo sale una vez al año, el 7 de julio durante la procesión por el casco viejo de Pamplona.

Pero existe otra réplica de la imagen de San Fermín, más pequeña y moderna, que puede verse en una hornacina en la Cuesta de Santo Domingo, el tramo donde empiezan los recorridos. Esta imagen solo se pone en la hornacina las mañanas de julio en que hay encierros, unos minutos antes de las 8:00 de la mañana. Ahí es donde los corredores le cantan tres veces una oración de protección antes de que salgan los toros: “A San Fermín pedimos, / por ser nuestro patrón, / nos guíe en el encierro / dándonos su bendición”.

La protección de San Fermín suele expresarse en forma de metáfora: su “capotico” es como el ángel de la guarda de los Sanfermines. Cada vez que se produce esa mezcla de milagro, reflejos extremos y pura suerte que hacen esquivar a un mozo el asta de un toro por milímetros, ahí ha actuado el “capotico de San Fermín”.

El atuendo más icónico de los Sanfermines, con indumentaria blanca y pañuelo rojo al cuello, también incorpora un elemento asociado al santo. Según cuenta la leyenda precisamente el “pañuelico” es un símbolo de la sangre derramada por San Fermín al ser decapitado.

Si los Sanfermines ya eran una fiesta multitudinaria, fue un escritor extranjero quien los convirtió en un fenómeno universal. Ernest Hemingway llegó por primera vez a Pamplona en 1923, y tres años después publicó Fiesta: The Sun Also Rises, la novela que puso el encierro y el ambiente de julio en boca de medio mundo. Desde entonces, viajeros de todos los rincones del planeta llegan cada año a vivir lo que él describió, buscando esa mezcla de tradición, fervor y fiesta que sigue intacta un siglo después.

¡Gora San Fermín!


Principales fuentes consultadas:

Spain.info

Sanfermin.com

Pamplona.es

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Cultura

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